

La campaña de comunicación sobre el sistema Nutriscore Eroski supuso un reto de síntesis visual y honestidad técnica. En un momento donde la animación 3D y los efectos digitales dominan la publicidad institucional, nuestra propuesta para esta producción de Eroski fue volver al origen: la creación artesanal de bodegones reales para explicar un concepto complejo de forma cercana y orgánica.
El código visual de la campaña se alejó intencionadamente de los ordenadores. No hay CGI ni postproducción invasiva; cada uno de los elementos de la «cesta de la compra» que aparecen en pantalla fue pintado a mano de color blanco en nuestro taller. Este proceso, aunque laborioso, permitió obtener una textura y una respuesta a la luz que el 3D aún no puede replicar con la misma calidez.
El trabajo se desarrolló íntegramente en nuestro set de rodaje de San Sebastián, donde realizamos múltiples pruebas de composición y movimiento. La dificultad radicaba en conseguir que objetos inanimados transmitieran dinamismo, algo que logramos mediante una manipulación manual precisa y una iluminación cuidada para resaltar las siluetas de los productos sobre el fondo infinito.
Apostamos por un equipo muy reducido pero altamente especializado, lo que nos permitió trabajar con la agilidad necesaria para realizar las decenas de tomas requeridas para cada movimiento. La esencia de este proyecto para Nutriscore Eroski reside en el mimo por los detalles; desde la elección de las brochas hasta el tempo exacto de cada frame. El resultado es una pieza divulgativa que destaca por su pulcritud estética y su carácter auténtico, reafirmando nuestro compromiso con la artesanía audiovisual en tiempos de saturación digital.







